Será la onda esa que todo lo está apresurando lo que hace que las horas de mis días no me alcance?
El sábado como era de esperarse me levante con dolor de cuello y espalda, fue cuando dije “ tengo que ir a revisión a fuerzas”. Entonces me levanté, desayuné, me arreglé para salir y salí de casa. El día estaba esplendoroso, aunque con ligera sensación de fresco, me puse un vestido pero con medias ( si me encantan las medias ), me fui primero al a papelería para sacar unas copias al documento de la aseguradora que tenía que presentar en el hospital. Cuando iba hacia allá me acordé que no me había traído mi cubrebocas, y es que ahora que me estoy comenzando a sentir bien es que no quiero salir sin él y entrar en contacto con más seres patógenos, tal vez ni funcioné pero el placebo mental es inminente. Me regresé por él.
Tome el transporte que me llevaría a mi destino primero, mi oficina, porque ahí había dejado mi auto guardado. Cuando ya casi iba a mitad de camino, pues que me llega el flash a la mente de que no había metido la llave del auto en mi bolsa! Me empecé a reír porque ni yo creía mi olvido. Paré el transporte en la siguiente parada, me bajé y me fui caminando hacia el puente peatonal, no sé que me ocurría porque en lugar de irme para el más cercano, me fui al que quedaba más lejos y encima tenía que caminar extra para tomar el transporte de regreso. Cuando lo visualicé de esa manera, me dije “ total así camino y hago ejercicio que mucha falta me hace y me tomó mis 15 minutos de sol” que como me había puesto mi bloqueador (este día no se me olvidó). Ay de mí que me estaba pasando?
Regresé de nuevo a la casa, ni quise quedarme a platicar con mis vecinos que me llamaron pero es que apenas así me daría tiempo, de todo lo que tenía planeado. Otra vez en casa, fui por la llave y de nuevo a la parada del transporte, si pensé en decirle a mi vecino que me llevará pero, quería pasar tiempo sólo conmigo, así mis pensamientos locos y yo. Además sabía que podía arreglármelas sola esta vez al menos.
Ya en camino, en el mismo punto donde me había dado cuenta que no traía la llave, me llama mi hermana y me dice que si quiero ella me lleva, que ya estaba en la casa. A lo cual le dije “ no gracias” por las razones que mencioné.
Llegué a la zona, antes de ir por el auto, tenía que pagar el teléfono antes de que me lo cortaran, no lo había podido antes, generalmente lo hago todo electrónico. Tuve que ir al banco, sacar el dinero, regresarme caminando al cajero de la compañía telefónica y pagar, no tenía cambio, fui a cambiar a la gasolinera de a lado, regresé, pagué. Para esas horas ya eran las 2.30 pm y el hambre me empezaba. Me pasé al restaurante que a veces vamos cuando ando en días laborales, me tuve que quejar ahora sí porque mi espagueti del día anterior estuvo saladísimo y por boba no me quejé en el momento para que me lo cambiaran en ese instante, obvio un día después no había mucho que hacer, pero me dieron trato vip, hasta pude cambiar mi sopa del día por la sopa especial de la casa que me gusta, que no es más que caldo de pollo, y pollo deshebrado con tallarines, por aquello de “ sopa de pollo para el alma” ( lo necesitaba).
Total que comí muy a gusto y tranquila, me la estaba pasando de maravilla conmigo misma, esa era la idea.
Mientras venía en el transporte, me dí cuenta de algo, que sí me quedaron reflejos condicionados de lo que había pasado la noche anterior, venía yo casi frenando con mis propios pies, lo cual es una ilusión, nomás placebo mental claro, de ver cuando se le metía un auto y sentía que no alcanzaba a frenar el vehiculo en el que yo venía, vamos me quedé ciscada y, eso que yo no fui la que estuvo al volante.
Creí que tendría problemas al subirme a mi auto, pero no, todo salió muy bien, me fui entonces hacia el hospital, porque ahora me estaba doliendo más y era incómodo.
Sirvió de mucho que me tuviera que regresar por las llaves a mi casa la primera vez porque así pude verificar en Internet la dirección del hospital, tenía idea de dónde era pero para no ir insegura manejando buscando la dirección prefiero hacerlo así. Super G me había pasado algo y me dijo “ junto a mundo e” pero necesitaba más señas. Cuando lo busqué si era el que yo pensaba.
Llegué al hospital y me toco lugar! Yujuuu! Así no sufría pensando dónde habría puesto el valet mi cochecito o que me lo estuviera moviendo de un lugar a otro. Me atendieron rápido. El dr. Ortopedista (super joven) creo que hasta más que yo, de hecho me era imposible hablarle de “usted” me la pase “ tu , usted “. El me pregunta “ a qué te dedicas” le digo “ soy arquitecta” y me da risa ver la cara que ponen, cuando se los digo, tal vez por mi mini tamaño ni les pasa por la mente, su cara es de “ asombro, sorpresa ” me dice entonces “ y qué has construído” le respondo “ pues muchas casas! “ cara de “sorpresa” nuevamente. Cambio de tema por favor.
Después de revisarme manualmente, me mandó a tomar una radiografía, el que las tomaba haciéndome la plática con unas preguntas y me habló directamente de “ tu” !!!!!! Ese si se veía más entrado en años, o sea más grande que yo, “ qué te pasó? “ cómo están los que venían contigo? “ venías manejando tu? “ le repetí varias veces que yo no venía manejando y el insistía “ ah entonces tu manejabas?” yo “ que nooooo que no manejaba yo, venía con otras personas” La tortura de esa conversación no duro mucho, una vez tomada la impresión, me regresé con el ortopedista, la revisó y me receto unos medicamentos que me vendrían tan bien “ un relajante muscular con paracetamol” y no sé que más. Ahí mismo en el hospital me los dieron, que alivio! Como nunca antes había estado como dije en un percance automovilístico ni había usando un seguro médico de ese tipo no conocía la mecánica de esos casos. Bueno no había pasado a mayores, aparentemente, a Dios gracias.
Con todo y todo no estuve mucho tiempo en el hospital, afortunadamente. Porque nunca me han gustado esos lugares, por varias razones: ver a todos los doctores con su bata blanca, de un lado para otro, me recuerdan al innombrable y su disparate (obsesión) con la medicina; todos con caras largas y la tristeza en todo el ambiente por la pena que tienen de tener ahí a sus familiares en mal estado; porque estuvo mucho tiempo cuando mi papá estaba enfermo y no fue la mejor época de mi vida; la frialdad de los médicos, entre otras.
Pero cuando salí de ahí con bien, dije “gracias” . Máxime cuando metros antes de que yo llegara al hospital, encontré como el tránsito detenido, pensé que era por los buses que hacen lo que quieren en ese nodo del camino, pero no, resulta que había habido un accidente de moto. Cuando pasé por fin, había dos patrullas resguardando al la persona que estaba tirada en el suelo, la mota por ahí aventada y otro mortal auxiliando al que estaba tirado, todavía no había ninguna ambulancia. Y como ni quise ver bien, sabrá dios si estaba vivo o muerto. Uff a mi eso de las motos me da terror, me parecen super peligrosas, y el dr de mi papá que para ese entonces era no sé que del centro de transplantes, pues nos contaba que el 98% de los donadores eran por accidentes de moto, menos me gustan. Es más si alguien gusta de la serie “ Malcom el de en medio” hay un capítulo que me recordó a mi, cuando le mencionan a la mamá de Malcom sobre “una moto” que quiere manejar el esposo y ella bueno se pone así como “ loquita” . Sigo pensando como las siguen vendiendo y como hay gente que las sigue usando, entre ellos el novio de mi hermana, digamos que es su mero mole, tiene, las usa, trabaja con ellas, etc. El hospital que estaba a unos metros, al que yo fui es particular, así que no creo que llevarán al herido ahí, de hecho en todo ese tiempo no entró ninguna ambulancia, lo más seguro es que lo llevaron al que estaba unas cuadras atrás, que es público o de plano al que está por mi casa que es precisamente de traumatología, que estaría un poco más retirado pero no lejísimos.
Saliendo de ahí me fui al centro comercial para ir a ver las camas, sí camas! Porque no sé con esto del ”año nuevo vida nueva” desde hace mucho en realidad, quería cambiar mi cama, porque es tamaño individual y quería algo más grande por cuestiones del Feng shui y por funcionalidad porque la cama que teníamos libre, ahora la ocupa mi primo, y ahora con super G en la ciudad si es necesario ya se podría quedar conmigo. Antes de mi cirugía por cierto, estuve a nada de comprarla pero decidí que esperaría para más adelante. Ya más o menos la tenía visualizadas, porque cuando se me mete una idea en la cabeza bueno, tengo predilección por cierta marca de colchones, de hecho mi cama actual es bastante cómoda y está en muy buenas condiciones aunque ya tiene sus años. Así que me fui directo sobre esa marca y de ahí nada más el modelo. A mi no me gustan los colchones suaves, ni los rígidos, soy término medio. No tuve tanta hesitación porque era algo que quería desde antes, necesario y ayudaría a mover las energías, la escogí y cabum! La compré! Llegará el miércoles así que me tuve que apurar a comprar ropa de cama, si algo me gusta en esta vida (además de la lencería, las pijamas, comer, comprar revistas de arquitectura y diseño de interiores, coser, tejer, manualidades y la fotografía) es comprar ropa de cama!
Tenía mucha para mi camita anterior, pero nada para la nueva, así que me fui al depto. de blancos y me puse a escoger algo para mi. En estas cuestiones soy también quisquillosa, tenía que ser algo liso, lo que tenga muchos motivos ha dejado de gustarme, porque pasa que de ver las florecitas montadas en el edredón mi cerebro tiene ganas de empezarlas a contarlas, encontrarles patrones y es una locura. Me encanta lo que tenga florecitas, pero a menor escala, en una blusa ok pero en toda mi cama, mejor no. Así que encontré una oferta muy buena, era todo el juego con sábanas, rodapié y edredón, en liso y color neutro. Ok. Lo único que no me gustó fue unas rayas que atraviesan todo el edredón en color así como naranja café, no me convencieron totalmente, veré ya que esté la cama como se ven, sino pues ya pensé en comprar una tira de cinta de esas preciosas y se la pego, cosida a mano claro. Necesitaría también otro par de almohadas para las “decorativas” por fin tendría la cama de mis sueños.
Lo que sí, saliendo del centro comercial, ya era de noche claro, me vine acarreando todas las bolsas de sur a norte, cuando salgo sentí un ventarrón que dios, me alzó todo el vestido, que bueno que llevaba medias pero aún así que pena, no pude ni detenerme el vestido porque traía ocupada las manos con las bolsotas de las sábanas y demás. Lo único que se me ocurrió hacer fue, cortar el viento contra un auto que estaba estacionado, ya ahí solté todo y me baje el vestido. Me moría de risa por dentro porque del frío ni me podía reír bien. Bajo mucho la temperatura y yo andaba toda primaveral, por un momento quise sacar una de las sábanas y enrollarme en ella, pero ahí si hubiera parecido que se me safo una tuerca.
Regresé a casa con todo listo para recibir a la nueva cama. Ya era tarde así que sólo me quedaron ganas de irme a dormir ( ah si y de leer unos tuits :P ).